Colombia recibiría en calidad de préstamo tres aeronaves pilotadas remotamente MQ-9A Reaper de Estados Unidos y posteriormente adquiriría una cuarta unidad con recursos propios, según información dada a conocer por el portal especializado Infodefensa. Los equipos serían destinados a misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, operaciones antinarcóticos y acciones contra grupos armados organizados como el ELN, Disidencias Farc, Clan de Golfo, entre otros.
De acuerdo con lo publicado por Infodefensa, las aeronaves son fabricadas por General Atomics Aeronautical Systems y serían incorporadas a las capacidades de las Fuerzas Militares de Colombia. El programa contempla inicialmente el préstamo de tres MQ-9A por parte de Estados Unidos, mientras que una cuarta aeronave sería comprada por Colombia.
La configuración prevista permitiría que estos sistemas cuenten con capacidad para emplear armamento. Además de las tareas de vigilancia, seguimiento y obtención de información, los MQ-9A podrían ejecutar ataques de precisión contra objetivos considerados de alto valor estratégico en territorios de difícil acceso.

El MQ-9A Reaper pertenece a la categoría de aeronaves pilotadas remotamente de altitud media y gran autonomía, conocida como MALE. Está propulsado por un motor turbohélice TPE331-10 de Honeywell y fue desarrollado para cumplir misiones que requieren vigilancia prolongada, además de operaciones de ataque de precisión.
Según las especificaciones generales divulgadas por su fabricante, el MQ-9A puede permanecer en vuelo durante más de 27 horas, alcanzar una velocidad aérea verdadera cercana a los 240 nudos, equivalentes a unos 444 kilómetros por hora, y operar a una altitud máxima de 50.000 pies, aproximadamente 15.240 metros.
La aeronave tiene cerca de 11 metros de longitud y una envergadura aproximada de 20 metros. Su capacidad total de carga útil alcanza los 1.746 kilogramos, con hasta 1.361 kilogramos disponibles para cargas externas, dependiendo de la configuración y los equipos instalados.
La plataforma puede incorporar sensores electroópticos e infrarrojos, designadores láser y otros sistemas destinados a tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento. Estas capacidades permiten detectar, identificar y seguir objetivos durante periodos prolongados, así como apoyar operaciones sobre zonas consideradas de interés.
La eventual incorporación de estas aeronaves también se relaciona con la cooperación militar entre Colombia y Estados Unidos en áreas como la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y las organizaciones criminales transnacionales.
Este proceso se conoce después de la incorporación de Colombia como miembro número 19 de la Coalición de las Américas contra los Cárteles. Según la información divulgada, el Comando Sur de Estados Unidos indicó que Colombia se había ofrecido para servir como sede o centro de coordinación de esta iniciativa, también conocida como Escudo de las Américas.
La adquisición de una cuarta aeronave con recursos colombianos representaría el paso de una capacidad inicialmente respaldada mediante cooperación estadounidense hacia una capacidad propia. Su operación requeriría, además de las plataformas, infraestructura, personal especializado, entrenamiento y doctrina para el empleo de sistemas MALE con capacidad armada.
La información conocida hasta el momento corresponde a lo publicado por Infodefensa. La materialización del programa supondría la incorporación de una nueva capacidad aérea para las Fuerzas Militares colombianas, tanto en tareas de vigilancia e inteligencia como en operaciones que requieran el empleo autorizado de armamento de precisión.











