El precio de la carne de res continúa aumentando durante 2026. Esta situación ha generado mayores ingresos por la venta de ganado, pero al mismo tiempo representa un mayor gasto para los consumidores. Las estimaciones señalan que el aumento en el precio de este alimento podría ubicarse entre el 13 % y el 14 % al finalizar el año.
La estimación está incluida en el documento Coyuntura y perspectiva ganadera, elaborado por la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán-FNG, que analiza el comportamiento del sector y las condiciones que podrían determinar la evolución del mercado durante los próximos meses.
Los datos muestran que las variaciones de precios han sido superiores a las registradas un año atrás. En enero de 2026, el incremento mensual fue de 2,55 %, frente al 0,56 % de enero de 2025. En abril alcanzó 1,68 %, comparado con 0,71 % del mismo mes del año anterior, mientras que en mayo se ubicó en 1,37 %, frente al 0,70 % de 2025.
Óscar Cubillos, jefe de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, recordó que 2025 terminó con un incremento cercano al 9,6 % y explicó que durante 2026 la presión sobre los precios ha sido mayor.

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“El año va a ser un año, llamémoslo entre alegrías y tristezas, un año agridulce porque hubo ingreso disponible pero los precios se fueron para arriba de manera importante y al fin y al cabo terminan lesionando el consumo”, señaló Cubillos.
El comportamiento de los precios adquiere relevancia al compararlo con el consumo registrado el año anterior. En 2025, el consumo aparente de carne bovina y vísceras llegó a 18,4 kilogramos por habitante, el registro más alto desde 2019. Sin embargo, el encarecimiento observado durante 2026 podría limitar la capacidad de los hogares para mantener esos niveles.
Para los productores, el aumento del valor del ganado gordo representa mayores ingresos por cada animal comercializado. No obstante, este escenario puede verse condicionado cuando los consumidores reducen las cantidades adquiridas o sustituyen la carne bovina por otras opciones de menor precio.
De acuerdo con el análisis de Fedegán-FNG, el aumento del precio del ganado gordo y su traslado a los diferentes eslabones de comercialización están entre los factores que explican el encarecimiento de la carne de res. A esto se suman variables macroeconómicas como la inflación, las tasas de interés y la tasa de cambio.
Para 2027, las perspectivas apuntan a una moderación en el crecimiento del consumo, con niveles por habitante cercanos a los observados durante 2025. Una mayor disponibilidad de animales destinados al sacrificio y una menor presión inflacionaria podrían contribuir a un mayor equilibrio entre la oferta y la demanda.
“Si las variables macroeconómicas se ordenan y pueden estar mejor para el siguiente año, tenemos posibilidades de tener un mejor desempeño”, indicó Cubillos.
El documento señala que durante el primer semestre de 2027 los precios podrían continuar en niveles elevados, aunque los incrementos serían menos pronunciados que los observados durante 2026.
Ricardo Arenas Ovalle, coordinador de cadenas de carne y leche de Fedegán, plantea que los diferentes actores de la cadena deben avanzar en eficiencia y logística para evitar que los mayores precios y costos de la producción ganadera lleguen de manera desproporcionada al comprador final.
Así, el comportamiento del mercado durante los próximos meses estará condicionado por la evolución de los precios, la disponibilidad de ganado y las variables económicas. El desafío para la cadena ganadera será mantener la rentabilidad de los productores mientras se preserva la capacidad de compra de los hogares.







