Germán Vargas Lleras, el excandidato presidencial, exvicepresidente, exministro, exsenador, exconcejal, y el líder político más grande de Cambio Radical y de oposición a Gustavo Petro, falleció este viernes, 8 de mayo, tras enfrentar una penosa enfermedad.
El pasado lunes, 9 de marzo, ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos del Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer Luis Carlos Sarmiento Angulo, en Bogotá, y, posteriormente, fue trasladado hasta la Fundación Santa Fe, donde perdió la batalla que emprendió desde hace varios años contra el cáncer.
Permanecía en Bogotá, junto con su nieto, cuando presentó un cuadro agudo que lo llevó de urgencia al Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer Luis Carlos Sarmiento Angulo. Estuvo en la UCI y, finalmente, falleció en medio del hermetismo de la familia que optó por refugiarse en el silencio y la privacidad.
Su deceso se produjo a sus 64 años. Y la última fotografía que se conoció en vida la publicó en redes sociales Clemencia Vargas, su hija. Vargas, con escaso cabello, con gorra verde, mirando fijamente a Agustín, su único nieto. La imagen es enternecedora. Del político rudo, serio, con fama de mal genio, quedó el recuerdo del abuelo consentidor que llamó la “felicidad completa” el nacimiento de su nieto en marzo de 2025.
Vargas estaba recién llegado a Bogotá procedente de Houston, donde se practicó sus quimioterapias para reducir el tamaño de un tumor que apareció en su cabeza y que le impidió participar como candidato presidencial en el 2026, una decisión que gran parte del país lamentó porque él— coincidían varios sectores políticos— era el estadista que podía enderezar el rumbo de Colombia tras el desgobierno de Gustavo Petro, como lo describió en varias afirmaciones.






