Arauca mantiene su apuesta por el cultivo de cacao como motor de desarrollo rural, generador de empleo y aliado ambiental.
Según Luis Alberto Castaño, director de Fedecacao en Arauquita, la producción mínima recomendada es de tres hectáreas por familia, extensión que puede generar ingresos superiores a dos salarios mínimos mensuales.
En el aspecto social, Castaño destacó que por cada hectárea cultivada se crea un empleo directo y varios indirectos, lo que contribuye a la estabilidad económica local y a la construcción de paz. Desde el punto de vista ambiental, el cultivo de cacao bajo sistemas agroforestales ayuda a capturar CO₂, liberar oxígeno, conservar agua y regenerar suelos.
Castaño señaló que la creciente demanda internacional es una oportunidad para los productores. “Hoy hablamos de precios entre 18 y 21 mil pesos por kilo, y la demanda global sigue en aumento”, afirmó. A nivel mundial existe un déficit estimado de 400.000 toneladas, lo que representa un espacio para aumentar la producción mediante procesos de renovación y promoción del cultivo.
En el plano educativo, Fedecacao ha impulsado desde hace cuatro años un proyecto con la institución educativa San José de la Pesquera para que los niños conozcan y elaboren productos como chocolate de mesa y barras, fortaleciendo el relevo generacional en la cadena productiva.
Sobre la producción departamental, Castaño informó que Arauca alcanzó 10.520 toneladas en 2022, descendió en 2023 y se mantuvo en 7.000 toneladas en 2024. Sin embargo, advirtió sobre la salida no registrada de cacao hacia Venezuela y Ecuador, lo que reduce las cifras oficiales. “Arauca produce más de 14.000 toneladas, pero las plantas procesadoras y exportadoras solo reportan la mitad”, puntualizó.
Castaño invitó a los agricultores a invertir en este cultivo: “Cuando sembramos cacao, sembramos para el futuro del mundo”, concluyó.
