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Alertan por volqueta del atentado que sigue cerca de escuela Betoy

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La volqueta utilizada para lanzar artefactos explosivos contra la estación de Policía de Betoyes durante el atentado del pasado 14 de julio continúa a unos 200 metros de la Institución Educativa Indígena Guahibo Betoy, en zona rural de Tame. La comunidad educativa asegura que el vehículo, completamente incinerado, sigue obstaculizando parcialmente la vía de acceso al plantel y representa una preocupación para estudiantes, docentes y padres de familia.

‘Al Aire Noticias’ dialogó con el rector de la institución, Edgar Alberto Erazo, quien informó que el Consejo Directivo y los dinamizadores pedagógicos elaboraron un comunicado dirigido al presidente de la República, así como a la Alcaldía de Tame, la Defensoría del Pueblo y otras entidades, con el propósito de solicitar su intervención para retirar el automotor y atender la situación.

“La volqueta se encuentra obstaculizando el paso del transporte escolar hacia la institución. Los carros pequeños pasan incómodamente por una orilla y los estudiantes todos los días pasan por el lado de la volqueta”, expresó el rector.

Aunque el Ejército Nacional realizó una inspección para verificar que el vehículo no contuviera otros artefactos explosivos, la estructura calcinada permanece sobre el corredor vial que comunica con la institución educativa y otras veredas del sector. Desde las instalaciones del colegio es posible observar el automotor debido a que el terreno es abierto.

“La volqueta se mira desde las instalaciones del colegio hacia la carretera porque esa es una zona de potreros y está despejado; se alcanza a mirar claramente”, señaló Erazo.

El directivo manifestó que la principal preocupación de la comunidad educativa no solo está relacionada con la movilidad, sino con el impacto que la escena genera en los menores de edad, especialmente en los estudiantes de primera infancia.

“Es un espectáculo para los estudiantes que no conduce a una formación personal, familiar y comunitaria, sobre todo para unos niños de cinco años. Incluso los hemos visto subiéndose y abriéndole las puertas a la volqueta”, afirmó.

Añadió que esta situación evidencia la necesidad de un acompañamiento institucional para atender las afectaciones emocionales que puede generar el conflicto armado dentro de la comunidad educativa.

“Eso amerita un acompañamiento de las entidades y un acompañamiento psicológico a los dinamizadores pedagógicos y también a las semillas de vida”, indicó el rector, al referirse a los estudiantes de primera infancia.

Sobre el día del atentado, explicó que docentes y demás personal permanecían en la institución mientras los estudiantes desarrollaban actividades propias de la jornada escolar. Aunque las explosiones ocurrieron en el centro poblado de Betoyes, fueron escuchadas desde el colegio.

Finalmente, Erazo hizo un llamado tanto a los grupos armados ilegales como a la Fuerza Pública para que mantengan distancia de las instituciones educativas y de los espacios donde permanecen niños, niñas y docentes.

“En la medida de lo posible y ante la conciencia de quienes manejan armas, deben mantenerse lo más distantes de los lugares donde confluyen niños y educadores. La tarea de educar es una labor muy importante y debe desarrollarse lejos del conflicto”, concluyó.

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