La presencia del mosquito Aedes aegypti en áreas urbanas del departamento de Arauca representa un riesgo constante para la transmisión del dengue y la fiebre amarilla. Así lo advirtió Fabio Javier Bravo, médico del programa de Enfermedades Transmitidas por Vectores (ETV) de la Unidad de Salud de Arauca, en una intervención orientada a sensibilizar a la comunidad sobre las medidas de prevención.
Durante su intervención, Bravo explicó que la fumigación no es suficiente para erradicar el vector, ya que esta acción solo elimina los mosquitos adultos en el momento de la aplicación, sin afectar huevos ni larvas. “Si no se eliminan los criaderos en los hogares, la proliferación del mosquito continuará”, indicó.
El especialista señaló que la acumulación de agua limpia en recipientes, llantas o baldes abandonados, especialmente en contextos de lluvias frecuentes, favorece el desarrollo del mosquito. Incluso los huevos del Aedes aegypti pueden permanecer inactivos por hasta un año y activarse al entrar en contacto con agua.
Bravo aclaró que la fumigación se considera una medida de contingencia, activada solo cuando se presentan brotes localizados de enfermedades transmitidas por vectores. El procedimiento se aplica tras un proceso de vigilancia entomológica, que incluye la inspección de viviendas, identificación de larvas y validación por laboratorio. “Con base en los reportes de las IPS, se determinan los lugares donde es necesario intervenir”, explicó.
El médico reiteró que la prevención efectiva comienza en los hogares. La recomendación incluye:
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Eliminar objetos que puedan acumular agua como envases, llantas y tarros.
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Lavar los tanques de agua cada ocho días, utilizando cloro.
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Eliminar posibles criaderos mediante disposición adecuada de inservibles.
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Observar si hay zancudos dentro del hogar, lo que puede indicar la existencia de criaderos.
En el departamento de Arauca se han reportado más de 2.400 casos de dengue en lo que va de 2025, y aunque no hay casos confirmados de fiebre amarilla en población local, sí se han registrado dos casos en población extranjera.
Los síntomas que deben generar alerta son:
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Fiebre de 2 a 7 días.
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Dolor de cabeza, dolor retroocular y muscular.
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Dolor abdominal y aparición de brote.
En el caso de la fiebre amarilla, los síntomas incluyen ictericia (coloración amarilla en la piel), sangrados y fiebre prolongada. La fiebre amarilla tiene una mayor tasa de mortalidad y se transmite también por mosquitos de zonas selváticas como el Haemagogus y Sabethes.
Bravo advirtió sobre los riesgos de la automedicación, especialmente el uso de antiinflamatorios como ibuprofeno o diclofenaco, que pueden agravar los síntomas del dengue y generar complicaciones como trombocitopenia (disminución de plaquetas). “Tuvimos el caso de una joven de 21 años fallecida por dengue grave tras automedicarse”, puntualizó.
La vacuna contra la fiebre amarilla está disponible en puntos habilitados en todo el departamento, y se aplica de manera gratuita a personas entre 9 meses y 59 años. Para mayores de 60 años, se requiere evaluación médica. “La vacuna salva vidas y su efectividad está comprobada”, concluyó Bravo.

