El pasado 16 de octubre se registró la última comunicación con Eidis Manuel Garcés Mujica, quien se desplazaba en moto hacia la finca de su padre en Cravo Norte, Arauca. Desde entonces, no se tienen noticias de su paradero ni del ciudadano que lo acompañaba, Norgio Loyola.
En entrevista con Al Aire Noticias, María Garcés, hermana de Eidis Manuel Garcés, relató los hechos ocurridos el día de la desaparición. La última comunicación se registró alrededor de las 3:30 p.m. del 16 de octubre, cuando Eidis se dirigía hacia la finca familiar, ubicada en una vereda del municipio de Cravo Norte, en el departamento de Arauca.
“Él se encontraba en Arauca realizando unas vueltas acerca de una moto… salió con Norgio, amigo de la familia, en una GN negra que habían conseguido prestada”, explicó María Garcés. Ambos salieron en motocicleta desde Arauca, y la última referencia directa la dio un mecánico de la zona, quien afirmó haber tenido contacto con ellos momentos antes del viaje.
La motocicleta, de acuerdo con la información entregada por la familia, no pertenecía a ninguno de los dos desaparecidos, sino a un conocido llamado Víctor, quien les habría prestado el vehículo con la idea de que se trataba de un recorrido corto. “Inclusive los documentos quedaron dentro del carro, documentado, ambos están indutados”, agregó Garcés, en referencia a la evidencia que respalda sus movimientos previos.
Desde entonces, han transcurrido más de 30 días sin información confiable sobre su ubicación. La familia ha intentado buscar pistas por diferentes medios, sin resultados. A pesar del contexto de seguridad complejo en el departamento, no se ha confirmado que los hombres estén en poder de algún grupo armado ilegal.
“No hubo ubicación de ningún grupo al margen de ley. Sí ha habido delincuencia común que pienso yo aprovecha este tipo de situaciones”, denunció Garcés. Según explicó, han recibido llamadas extorsivas exigiendo dinero, pero sin ningún tipo de prueba de vida. “Cuando se pide la prueba de supervivencia, automáticamente nos bloquean o nos dejan de hablar”, relató.
Frente a esta situación, la familia descarta que se trate de un caso de secuestro con fines extorsivos. “No hemos tenido más comunicaciones, ni tampoco hemos recibido amenazas… contacto cero, eso es lo más preocupante”, señaló María, visiblemente afectada.

