En la ciudad de Bogotá, avanzan las negociaciones entre representantes de la USO Subdirectiva Arauca y la empresa SierraCol Energy, luego de que el pasado viernes se lograra instalar formalmente la revisión del pliego de peticiones aprobado por la Asamblea de Trabajadores. El proceso ha estado acompañado por asesores técnicos y económicos, en medio de expectativas frente a decisiones empresariales futuras.
De acuerdo con Jhonaldrin Colmenares, directivo de la USO Arauca y miembro de la comisión negociadora, “se pudo llegar a un acuerdo con la empresa (…) en que efectivamente íbamos a revisar el pliego de peticiones de los trabajadores”. Este documento fue aprobado previamente por los trabajadores y, desde su presentación, ha sido objeto de sustentación punto por punto ante la compañía.
El dirigente explicó que durante varios días se desarrolló la exposición técnica del pliego, acompañada por un análisis económico. “Estuvimos en todo lo que tiene que ver con la sustentación de cada uno de estos puntos (…) estuvo un economista (…) donde salen unas conclusiones bastante agradables para los trabajadores”, señaló, al referirse a la situación financiera de la empresa.
Uno de los aspectos centrales del proceso ha sido la sustentación del estudio socioeconómico, el cual, según Colmenares, se basa en información oficial reportada por la empresa. “Fue un estudio socioeconómico hecho y basado en la realidad, en lo que la empresa sustenta a supersociedades”, indicó.
Tras finalizar esta etapa, las partes se preparan para retomar la mesa de discusión con el objetivo de recibir respuestas formales por parte de la empresa. “Volvemos otra vez a tomar asiento en la mesa de discusión para empezar a recibir todas las respuestas a cada uno de los planteamientos”, agregó.
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Entre los puntos que han generado mayor discusión se encuentran propuestas relacionadas con la inclusión de cargos administrativos en la convención colectiva y el reconocimiento de beneficios para trabajadores que desempeñan funciones similares a las de personal convencional. “Estos puntos son álgidos, son puntos complejos, son puntos que difícilmente la empresa los va a aceptar”, afirmó el vocero sindical.
En paralelo, el proceso de negociación se desarrolla en medio de incertidumbre por posibles cambios empresariales. Sobre este tema, Colmenares indicó que aún hay información limitada respecto a eventuales transacciones de la compañía. “Lo que le puedo decir ahorita pues es un poco incierto (…) hay muy poca información”, expresó.
No obstante, mencionó que desde la empresa se ha señalado la posible llegada de nuevos inversionistas con proyección a largo plazo. Frente a este escenario, el sindicato ha planteado que la vigencia del acuerdo colectivo sea de dos años, con el fin de evaluar posteriormente las condiciones bajo una eventual nueva administración.
Finalmente, el dirigente reiteró la posición de los trabajadores frente a la defensa de sus derechos laborales. “Sea la empresa que venga, pues nosotros vamos a estar ahí (…) para que se sostenga todo lo que tenemos en la convención colectiva”, concluyó.
