Los incendios forestales en el departamento de Arauca continúan generando impactos sobre la fauna silvestre, especialmente en aves y pequeños mamíferos. La situación, asociada también a la temporada seca, está provocando la pérdida de hábitats, desplazamientos y riesgos para la supervivencia de varias especies.
De acuerdo con la bióloga Tatiana Gómez, los incendios tienen efectos directos sobre los ecosistemas locales, afectando tanto a los animales como a su entorno natural. En sus palabras, “las principales afectaciones que sufre la fauna en Arauca a causa de estos incendios es la pérdida del hábitat y la muerte de algunos animales, el desplazamiento y riesgo de extinción de algunas especies locales”.
La experta explicó que las aves y los pequeños mamíferos son los más vulnerables, debido a su limitada capacidad de escapar del fuego en escenarios de emergencia. Además, señaló que durante la atención de estas emergencias, el rescate de animales se vuelve complejo: “en ocasiones los organismos de socorro intentan apartarlos de allí, pero es complejo en el momento en que se están combatiendo estas llamas”.
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El impacto no se limita únicamente a la fauna visible. Gómez advirtió que los incendios y la sequía generan consecuencias en cadena dentro del ecosistema, afectando incluso actividades productivas. “Se pierden algunos servicios ecosistémicos (…) se reduce la polinización, entonces también se reduce el nivel de cosechas de miel, el control de plagas también resulta afectado”, explicó.
Estas alteraciones pueden provocar un incremento de plagas en cultivos y escasez de recursos para otras especies, lo que afecta la disponibilidad de alimento y agua. Según la bióloga, “hay un incremento en plagas que pueden afectar los cultivos y eso también recae en los mamíferos que pierden los recursos para alimentarse, escasez de agua”.
A esto se suma la intensa sequía que atraviesa la región, la cual agrava el panorama al reducir las fuentes hídricas naturales. La desaparición de estos puntos de hidratación incrementa el riesgo para la fauna silvestre, que depende de ellos para sobrevivir.
Frente a este panorama, desde la academia se impulsan acciones de prevención y educación ambiental. Gómez indicó que “desde la universidad estamos trabajando en la educación ambiental y monitoreo la vegetación”, además de promover prácticas que disminuyan el riesgo de incendios.
Entre las recomendaciones, destacó el manejo adecuado de residuos orgánicos: “lo que se podría contribuir es en bajar la biomasa que se genera en estas épocas con prácticas como el compostaje (…) para que se reduzca estos combustibles naturales y reducir el riesgo de incendios”.
